Un blog de Cuba

Artículos y apuntes de historia, antropología y literatura

Los Marcianos Llegaron Yá

Las líricas de canciones, o los estribillos de poemas, no se olvidan tan fácilmente. Quedan encostradas en el subconsciente como si fueran parte de uno. Incluso cuando otras imágenes más importantes se hayan borrado parcialmente, o por completo. Aniversarios, festejos, cumpleaños y días santos, son las únicas memorias que casi siguen a la par. Quizás otros padezcan de diferentes experiencias, y todo está en el grado de impresionismo de las mismas. Pero así y todo, nada se iguala como las estrofas de un soneto, o una melodía, que nos recordamos de ello, a la orden del día.

Hay una canción cubana que hace eco viviente de esto. La estrofa dice que los marcianos llegaron ya!… Y llegaron bailando el ricachá.

Fue la orquesta Aragón, la que popularizó esta tema, mediante la autoría de Rosendo Ruiz Quevedo, en el año 1955.

Ya en 1888, Herbert George Wells, había publicado La guerra de los mundos. Hablando de estos marcianos, un siglo antes.

El fragmento con que comienza la obra dice:

… as men busied themselves about their various concerns they were scrutinised and studied, perhaps almost as narrowly as a man with a microscope might scrutinise the transient creatures that swarm and multiply in a drop of water. With infinite complacency men went to and fro over this globe about their little affairs, serene in their assurance of their empire over matter.

Que en la traducción al español diría que:

… mientras los hombres se ocupaban de sus cosas eran estudiados quizá tan a fondo como el sabio estudia a través del microscopio las pasajeras criaturas que se agitan y multiplican en una gota de agua. Con infinita complacencia, la raza humana continuaba sus ocupaciones sobre este globo, abrigando la ilusión de su superioridad sobre la materia.

No tiene asociación la canción popularizada por la Aragón, con la novela de Wells. Excepto por supuesto, la alusión a una vida extraterrestre. La primera hace eco de esto, desde un punto de vista musical, y por consiguiente con ápice humorístico, placentero, y bailable. La segunda, lo hace a través de una narrativa, contándonos una historia, que ha sido corroborada como ficción. Salvo las teorías de conspiración, que opinarían lo contrario hoy en día, y que lo considerarían tal historia probable.

¿Por qué asocio ambas?

Sencillamente, por el hecho de memorización. Nada más. Por ese motivo me recuerdo del fragmento de La guerra de los mundos de H.G. Wells. Y por otro motivo, el cual presentaré más adelante.

Anteriormente dije que otras personas se recuerdan más de melodías, sonidos, que las experiencias traigan. En mi caso tuve la dicha de recordarme de ambas.

La frase de Wells, no obstante, tiene una contemporaneidad, pero no con unos marcianos, sino con los humanos mismos, que involucrados en tantas tareas a diario, nos olvidamos de otras, no menos importantes.

Ejemplo de esto, es que hoy en día, en el año 2015, las discriminaciones y odios hacen noticia. Se odia por la nacionalidad, por el color de la piel, y también por el género, y la sexualidad. También se ha manifestado el abuso del poder, y el chantaje por parte de autoridades, que hayan sido establecidas para el orden y protección. De la misma manera, la desobediencia, la delincuencia, la violencia, y el desacato a cualquier símbolo que huele a oficial es tan habitual, que se pensaría que el caos es el comienzo del fin.

Creo que una supuesta invasión marciana, puede ser acogida con la misma rítmica complacencia, como la orquesta Aragón lo hizo el siglo pasado.

Creo que la mayor amenaza no es de criaturas extrañas, e irreconocibles, sino entre nosotros, la raza humana, que habitamos este planeta.

… as men busied themselves about their various concerns they were scrutinised and studied,

¿Pero por quién estamos sujetos a escrutinio y estudio?

La posibilidad de invasión marciana es nula e improbable. Y el escrutinio no es llevado a la práctica por otros organismos.

Considero que el principio del fin, será causado por la colisión de religiones. Por la islámica con la católica-romana. Por el estudio de unos humanos con otros.

Es sorprendente que desde un punto de vista académico, se haya distinguido la diferencia del extremismo a lo pasible. También que se hayan separado ambas.

El problema de Islam no es académico. Ni de estudios mucho menos.

El problema de Islam es de fe. La fe de los musulmanes es tan profunda, que suprime la posibilidad de fe de cualquier otra religión. Y lo de profunda lo digo sinceramente. Primero, porque han desechado a través del tiempo la romanización, y la adopción de costumbres del hemisferio occidental. Segundo, porque no han cambiado sus tradiciones, de manera tan drástica como el Oeste lo ha hecho. No han modificado sus prácticas, como el Oeste, por ejemplo. Ni han interrumpido sus rezos, excepto en casos, que han sido justificables bajo las imperantes circunstancias. Y tercero, porque los grupos violentos, por las raíces de unas tradiciones tan arraigadas y establecidas, modificarían sus prácticas, solo con la determinación, que el propósito de la fe conlleva. Es decir, adoptarían la utilización de ideas, costumbres, y medios, tangibles y no, para el logro de la realización de esa fe.

Es un hecho, que en el mundo islámico, una iglesia cristiana no puede ser edificada. También es un hecho que la estructura de una mosque es por el contrario, permisible en el mundo cristiano. La tolerancia es más profunda en Europa, que en el mismo Oeste. No obstante a ello, la dispersión de islam es tan aguda, y su número de seguidores es tan pronunciado, que cuando se tiene en consideración ciertos factores, como el desapego a los valores tradicionales, por parte de los seguidores de la religión cristiana, por el intercambio con el relativismo occidental, y el abrazamiento a las nuevas leyes en existencia en el Oeste, se elimina primeramente, el llamado fundamentalismo, que ha sido asociado como el causante de tanto extremismo en la religión cristiana, mientras que se suprime cualquier tradición de creencia (o por lo menos decrece a cierto grado), por el simple hecho de vivir en otros tiempos, que tanto exige de obligaciones monetarias, que hacen que los mismos seguidores de cualquier rama del Cristianismo, se separen, de esas mismas prácticas de sus antepasados .

Cuando toco ese último punto, mayormente, aquel que toca sobre las obligaciones monetarias del mundo occidental, acompañado de la misma separación que esto conlleva, con las prácticas religiosas del cristianismo, es un hecho análogo con la frase de Wells, que mientras los hombres están ocupados con sus quehaceres diarios, están siendo sujetos a estudio y escrutinio. ¡Por supuesto que no por marcianos! En este caso es de musulmanes hacia los cristianos.

De igual manera, y como mencioné anteriormente, mientras los hombres vivan enfrascados en difundir odios basados por el color de la piel, nacionalidad, y sexualidad, y viven tan aislados y sumidos dentro de ese pensamiento, los ideales de una religión con la otra, son relegados, secundarios, y puestos a un lado, o como se dice en inglés: on hold, porque es el caso que la religiosidad de los individuos, sea más permisible y aceptable que el color de la piel, que el origen de nacionalidad de los individuos, o de la sexualidad de estos. Y los que están en desacuerdo, no tratan sobre el tema de la religiosidad de los individuos, por la certidumbre que al levantar el menor prejuicio contra esto, se estuviese discriminando también, y por lo tanto la ley natural dicta, que no debiese hacerse, o que es incorrecto.

http://fep.es/website/reportajes.asp?qui=reportatge&id=178&modalidad=16 http://elpais.com/diario/2003/11/16/domingo/1068958358_850215.html

Just a Post

Las pruebas se habían perdido y no quedaba nada. Solo lindaba el desvarío de unas ideas planas. Solas, ilustres y paliduchas trotando en el aire.

Las Lenguas Perdidas De América

Y solo queda el tiempo, tierno y agrio, cruel y frágil carapacho, como aludido testigo de las vicisitudes de este lenguaje que el idioma español ignoró en el adaptativo cuajado de sus elementos idiomáticos.

autor: Monteverde

La diversificación de los dialectos americanos llevó consigo la determinación sacrificada e incondicional de los misioneros españoles en su aprendizaje, para un postrero avance filológico de unas lenguas que tan extrañas como vírgenes, habían sembrado sus raíces lingüísticas en el adamar inocuo de significados, y en el caudal fonético de aquellos que las hablaban. Sería angosto el entendimiento de sus pronunciaciones, salvo el puente simbiótico de aquellos que lograron encomendarse en sus filiaciones sin el tenue miedo de eludir el salvajismo característico de sus sosegadas voces.

No sería menos el atraso civilizado, la participación de estos frailes que durante la perpetración de unos símbolos agudos, que afilados como piedras forjaban un suelo tan natural pero no obstante extraño e indiferente, dispuesto a esquivar cuanto raciocinio exista que lograse desenrollar el enigmático firmamento de sus palabras, tan arraigadas como también sumergidas en las psiquis y caracteres de sus aborígenes. En el fóculo universo de sus hijos que la habitaban.

Hubiese sido, salvo a ellos, los misioneros, un lagañoso modal el adicionar varios verbos, y el entrelazar sufijos, mientras que se abrevian los vocablos y se desenredan sus afijos. No sería, salvo en ocasiones, sino el membrado forraje de indagaciones que lograsen deshilar sus silvestres enunciaciones, más desarrolladas en tierras rojas que en artificial cemento, y más nacida de la práctica recursiva e intransigente que de premeditados rezos y oraciones, y más activa aún que correctiva, pero más prolongada también por vivir al borde de la muerte, ya sean por precauciones o desastres, mientras que la otrora en sus ciudades, más estreñida socialmente y tan acostumbrada a convivir, enmendar, luchar y solucionar, con humanos diferentes. Quizás fue esto último, la ventajosa fecundidad del anciano mundo en entablar paces, remunerar el diálogo, y promulgar el libre albedrío en intercambiar datos, y cosechar sus resultados. Fue esto quizás el intrépido fósforo que alumbró la grieta tartamuda del sonido desconocido, sin tener más cambio, que la atesorada compasión no de los jesuitas, sino quizás de los nativos, en enumerar sus signos, en mostrar sus trazos, en colorear con rayas deformes la importancia de sus círculos, en tronar la uña entre la arena, apara estampar la definición secreta, del óptimo trofeo: de animal o planta, o simplemente el insignificante pero abrazador peligro.

Cualquier inebriado jeroglífico debía limarse con la áspera emulación de una lengua que tenía siglos de existencia. Se pensaría que el mutuo estudio de una con la otra, después de cuestiones y respuestas, no tendría más carcomida influencia que la suma total de sus resultados. Se pensaría lo antedicho, porque el análisis para postreras civilizaciones se implementaría con la totalidad de ellas, y no mediante el crudo aislamiento de dialectos como fúnebres sucesos, sino como implementaciones aditivas del idioma castellano, incluso cuando esto conllevase a tener sustractivos efectos secundarios en los lenguajes indígenas de América.

Los estudios de los misioneros, padres y frailes, a pesar de aportar admirables entendimientos, pasaron más como una muestra de la capacidad humana en el desinteresado estudio de otras lenguas, que en cualquier avance idiomático como tal, como ellos mismos profesaban. Solamente hay que ver la cohabitación, que si bien fue emprendida con el propósito para pulir los dialectos mediante el brío castellano, fueron con las aspiraciones de buenos samaritanos, a pesar que con el pasar del tiempo, estos lenguajes se tornaron, en la opaca y omitida misión que llevaron a la práctica, como causa indirecta de sus propias obras. Porque amplia es la biografía que adornaron las filas bibliotecarias de ese entonces. Y numerosos son los misioneros que a petición del gobierno listaron sus publicaciones, pero pocos más que cuando empezaron, son los depurados dialectos que se hablan desde el temprano descubrimiento hasta nuestros días.

Queda la resignada alusión de consonantes mudas, de abreviaciones apagadas, y de tribus que son más tribus aún, no menos desarrolladas o aisladas ante las civilizaciones que doblegaron el simplismo de sus vocabularios. No menos enriquecidas verbalmente, y no menos carentes de poseer las mismas tierras que hace siglos sus antepasados forjaron, bajo el constante pero no obstante único ensañamiento de la madre naturaleza como pergamino hablante que resiste las languidecidas imposiciones lingüísticas, antes y siempre, a pesar de los estudios realizados.

Son muchos los percances que se tomaron de coexistencia índica europea, y son muchos los meses que transcurrieron antes que la comprehensión anidase sus mejores ideas (tan revueltas e indescifrables entonces, tan desconocidas como extrañas después) que formarían el consiguiente pedal de las diferencias y contrastes entre ambos léxicos. De buena fe, y valga la redundancia, fueron aceptados por parte de los frailes, cuanto acercamiento se emanaría de estos nativos, y de buena fe también, fueron recibidas las conjeturas de estos mismos jesuitas, por parte de la civilización indígena. En ese caso no había separaciones de religiones, porque al final los dos grupos cooperaron de acuerdo con sus mejores intenciones.
Las lenguas nativas del continente americano acecharon las curiosidades del palidecido viejo continente, como recurso que habría que ser descoronado primeramente, saciado después, y una vez a riendas con los arrales del entendimiento, remendarlo con las mejores conjugaciones del lenguaje ibérico, no solo tan anímico de signos, pero muy carente también de místicas visualizaciones. El anticipado ensayo no se basaría en las pronunciaciones, sino en la aducción descalabrada de sus escritos, tan llenos de remotos e irreconocibles presagios, y de quebrantados rasgos gramaticales.

El escabullido precepto del gobierno español, no pasó de ser una preponderancia hacia los motivos supuestamente justificados de civilizar toda una raza, envuelta como dirían ellos en la leñada ignorancia que ciega un medio mundo. Se encetaría la sanación de sus errores, mediante el alevoso cerramiento de las cicatrices más profundas de un lenguaje, tan primitivo, cobijado en el simplismo punzante de una escasez literaria, y cuyas inéditas y esparcidas agrupaciones textuales, no atrevían a acrecentar el conocimiento humano.

Dijo el Conde de la Viñaza que:

Para arrancar las almas de los indígenas del dominio de la grosera abyección de los sentidos.

Y quizás así fue.

La lista de los misioneros que fue recogida por España atestigua la influencia de los abates y frailes que juntaronse en el mundo nuevo, para analizar, elaborar, seleccionar y esclarecer estos lenguajes desconocidos. Para estipular sus analogías con el lenguaje del continente antiguo, y también para difundir su propio idioma, como unidad lingüística universal. De todas las cosas, fue eso último, lo que lograron escamar de estos dialectos extranjeros que al otro cruzar de las aguas, nadaban como almas libres entre las letras de su propias costumbres, y el oceánico léxico donde nacieron.

Los dialectos se han perdido, y la marginal separación de su gente se ha visto acentuada desde ese entonces. Y solo queda el tiempo, tierno y agrio, cruel y frágil carapacho, como aludido testigo de las vicisitudes de este lenguaje que el idioma español ignoró en el adaptativo cuajado de sus elementos idiomáticos.

La enumeración de los misioneros que se proporciona a continuación, solamente validan el enriquecimiento y la pobreza de los idiomas de ambos lados, mientras que validan también el reconocimiento de una civilización antigua, y la callada mención de los nativos de América, que tuvieron que aceptar el mundo hablado tal como había sido perfilado por la generación vecina del otro costado.

**Primeros misioneros en estudiar el lenguaje indígena de México **
**Autor** **Año** **Lenguaje indígena**
Fray Alonso de Molina 1500 Nahuatl
Fray Pedro de Gante 1553 Ibid
Fray Domingo de la Anunciación 1565 Ibid
Fray Juan de la Anunciación 1575 Ibid
Fray Luis Rodríguez 1570 Ibid
Fray Melchor de Vargas 1576 Ibid
Fray Juan de Gaona 1582 Ibid
Fray Bernardino de Sahagún 1583 Ibid
Fray Alonso Rengel 1590 Nahuatl y Othomi
Padre Horacio Carochi 1645 Ibid
Padre Antonio del Rincón 1595 Nahuatl
Fray Elías de San Juan Batista 1598 Ibid
Fray Juan Bautista 1599 Ibid
Fray Pedro Arenas 1611 Ibid
Fray Juan Mijangos 1624 Ibid
Fray Diego Galdo 1624 Ibid
Fray Miguel Val 1611 Ibid
Fray Agustín Vetancourt 1673 Ibid
Fray Antonio Vázquez Gastelu 1689 Ibid
Fray Manuel Guerra 1699 Ibid
Fray Manuel Pérez 1713 Ibid
Fray Manuel Santos Salazar 1753 Ibid
Fray José Agustín Aldama 1754 Ibid
**Primeros misioneros en estudiar el lenguaje indígena **
**Autor** **Año** **Lenguaje indígena**
Fray Andrés Olmos 1548 Huasteco y Totanaco
Fray Juan de Guevara 1548 Totanaco
Fray Francisco Toral 1562 Ibid
Fray Juan de la Cruz 1571 Ibid
Fray Carlos de Tapia Centeno 1753 Ibid
Fray Juan Bautista Lagunas 1574 Tarasco
Fray Juan de Medina 1577 Ibid
Fray Melchor de Vargas 1576 Othomi
Fray Francisco Aedo 1731 Ibid
Fray Luis de Neve Molina 1767 Ibid
Fray Antonio Ramirez 1785 Ibid
Fray Domingo de Santa María 1560 Mixteco
Fray Benito Fernández 1567 Ibid
Fray Antonio de los Reyes 1593 Ibid
Fray Francisco de Alvarado 1593 Ibid
Fray Martín de Acevedo 1650 Mixe y Mixteco
Fray Fernando Bejarano 1690 Mixe
Fray Marcos Benito Ibid
Fray Pedro de Feria 1567 Zapoteco
Fray Juan de Córdoba 1578 Ibid
Fray Pedro Cueva 1607 Ibid
Fray Cristóbal Aguero 1666 Ibid
Fray Vicente Villanueva Ibid
Fray Fernando Villafañe Guasave
Fray Diego Díaz Pangua 1631 Chichimeco
Fray Diego Carranza 1580 Chontal
Fray Andrés de Castro 1570 Matlaltzingo
Fray Diego Basalenque 1640 Ibid
Padre José Ortega 1729 Cora
Fray Bartolomé Roldán 1580 Chuchón
**Primeros misioneros en estudiar el lenguaje indígena **
**Autor** **Año** **Lenguaje indígena**
Fray Francisco de Pareja 1614 Timuiquano
Fray Gregorio Movilla 1613 Ibid
Fray Diego de Landa 1575 Maya de Yucatán
Fray Antonio de Ciudad Real 1590 Ibid
Fray Luis de Villalpando 1598 Ibid
Fray Juan de Acevedo 1600 Ibid
Fray Juan Coronel 1620 Ibid
Fray Gabriel de San Buenaventura 1675 Ibid
Fray Bernardino de Valladolid 1650 Ibid
Fray Andrés de Avendaño 1650 Ibid
**Primeros misioneros en estudiar el lenguaje indígena de Guatemala
**Autor** **Año** **Lenguaje indígena**
Fray Francisco Marroquín 1556 Utlateco, chiapaneco, zoque, tzendal, quiché, chkchiquel,
Fray Francisco de Cepeda 1560 Ibid
Fray Juan de Torres 1560 Ibid
Fray Francisco Parra 1560 Ibid
Fray Pedro Betanzos 1560 Ibid
Fray Marcos Martinez 1560 Ibid
Fray Francisco Saravia 1630 Ibid
Fray Agustín Ávila 1610 Ibid
Fray Pedro Calvo 1610 Ibid
Fray Pedro Sotomayor 1625 Ibid
Fray Diego Reynoso 1614 Ibid
Fray Francisco Viana 1600 Ibid
Fray Benito Villacañas 1600 Ibid
**Primeros misioneros en estudiar el lenguaje indígena Venezuela y Nueva Granada **
**Autor** **Año** **Lenguaje indígena**
Fray José de Caravantes 1675 Saliva, chiricoa, betoya, ayrica, chayma, achagua, sarura.
Fray Francisco de Tauste 1680 Ibid
Fray Matías Ruiz Blanco 1683 Ibid
Fray Manuel Yanques 1683 Ibid
Fray Francisco de la Puente 1703 Ibid
Fray Joaquín de Alquezar 1703 Ibid
Fray Esteban de Arizala 1703 Ibid
***Primeros misioneros en estudiar el lenguaje indígena de Paraguay, Tucumán, Ecuador, y Río de la Plata***
**Autor** **Año** **Lenguaje indígena**
Padre Gabriel de Vega 1600 Chilidugu
Padre Andrés Febres 1763 Ibid

Referencias de consulta bibliográfica

  • El Conde de la Viñaza. (1892) Bibliografía Española. Impresora de la Real Casa.

Andrés Clemente Vázquez, Ajedrecista De Cuba. Cónsul De México.

Andrés Clemente Vázquez. Ajedrecista de Cuba

  • Datos biográficos

  • Libros publicados

  • Juego entre Carrington y Vázquez

  • Referencias

Datos biográficos

Andrés Clemente Vázquez, original de La Habana, Cuba, y cónsul después en México[1][2], publicó varios libros, la mayoría de estos en ajedrez.

Nació en Güines el 22 de Noviembre de 1844. Se naturalizó como ciudadano mexicano años después, ocupando numerosos cargos gubernamentales entre los que se encuentran Cónsul en La Habana el 30 de Junio de 1886, Cónsul general en Cuba, el 17 de enero de 1887. Fue también Primer Secretario en Centro América, Encargado de Negocios ad interim, Jefe de Sección en la Secretaría de Relaciones Exteriores y Subsecretario interino. [1]

Libros publicados

  • Estudios jurídicos. La Antilla. 1868

  • Oradores mexicanos; Colección de artículos biografícos y críticos sobre los mejores oradores parlamentarios, forenses, ac., de la República Mexicana.

  • En el ocaso: reminiscencias americanas y europeas. Impr. de El Porvenir. 1875.

  • Algunas partidas de ajedrez jugadas en México, 1869-1880.Imprenta del gobierno. 1879.

  • Algunos problemas de ajedrez.1874.

  • El ajedrez crítico: estudios.1889

  • El ajedrez magistral.1900

  • Enigmas: problemas y posiciones curiosas de ajedrez.1890

  • _Revistas mexicanas de ajedrez_1875

  • Los resolvedores de problemas de ajedrez en Cuba.1893

  • Enriqueta Faber: ensayo de novela histórica.1894

  • Manarph: versión castellana de Andrés Clemente Vázquez.(1895)

  • Entre brumas: reminiscencias americanas y europeas.1899

  • La odisea de Pablo Morphy en La Habana.1893

  • Beatriz Cenci.1899

  • Al ajedrez en Cuba: Mr. J. H. Brackburne en la Habana.1899

Juego entre Carrington y Vázquez

El siguiente partido fue seleccionado del libro Algunas partidas de ajedrez jugadas en México, 1869-1880. y convertido apropiadamente. El ya mencionado libro solamente muestra la lectura del movimiento de las piezas como tal. Blancas: Vázquez Negras: Carrington.

Jaque por parte de Vázquez que hace a Carrington retroceder

Jaque por parte de Vázquez que hace a Carrington retroceder

Jaque esta vez por parte de Carrington

Jaque esta vez por parte de Carrington

Jaque y alternativas

En esta jugada, el mismo autor plantea que “si en vez de la última jugada, el peón de rey se hubiese movido, varias alternativas con Jaques hubieran procedido.”

Jaque en esta ocasión por Vázquez.

Jaque nuevamente por Vázquez.

Jaque Mate pidiendo la torre por Vázquez.

Referencias

Carlos Manuel Trelles, Matancero, El Más Notable Bibliógrafo De Hispano-América.

Carlos Trelles y Govín      

  • Vida y obra

  • Carrera literaria

  • Pensamientos políticos

  • Primer bibliotecólogo

  • Representante de Cuba en París

  • Magnus Opus de Trelles

  • Bibliografía

Vida y obra

Dr. Carlos Manuel Trelles y Govín nació el 15 de Febrero de 1886 en la ciudad de Matanzas, Cuba. Fue quizás el historiador y bibliógrafo más importante de la ciudad de los Ríos. Por su extensivo trabajo de investigación, Trelles nos regaló la bibliografía más completa que se haya publicado a mediados del siglo XX en las Americas, titulada Bibliografía Cubana.

Trelles fue miembro de de la Academia de Artes, y miembro con honores de la Sociedad Económica de Amigos del país. También fue electo como miembro correspondiente de La Sociedad Hispana de América. 1

En las palabras de James Alexander Robertson, el editor emeritus de la revista Hispanic American Review, quien lo llamó: “… la autoridad de la bibliografía cubana.” 2

Carrera literaria

Trelles realizó sus estudios bajo el tutelaje del Dr. Carlos de la Torre en la escuela La Unión. En 1880, obtuvo su Bachillerato y un poco después, por la razón que en Matanzas el instituto estaba clausurado debido a la guerra, Trelles se trasladaría al Instituto en La Habana, donde reaunudó su carrera.

Ese mismo año, en el 1880, Trelles comenzó los estudios de medicina. Cuatro años después, ó en 1884, Trelles abandonó sus estudios para emprender su propio negocio. No obstante, Trelles era devoto de la literatura, y continuaría manifestando su amor hacia esa rama, que de tal manera, en el año 1887, comenzó su carrera como periodista, y logró desde edad temprana, ser reconocido como quizás el escritor más influyente de la prensa yumurina.

Pensamientos políticos

En 1892, Trelles escribió para la Revista Cubana, que en esos momentos estaba editada por el reconocido Enrique José Varona. Tres años después, ó en 1895, Trelles fue el autor de un artículo en la revista Cuba and America, en donde manifestó sus tendencias separatistas. En el momento que la guerra de Independencia se iniciaría, Trelles habría contribuido de tal eficiente manera a las operaciones de la publicación, que el entonces presidente de Cuba Estrada Palma lo renombraría que asumiése la posición de director para el movimiento Comité Revolucionario. El grupo se organizaría para protestar en contra del establecido régimen colonial.

Debido a las actividades del mismo grupo, Trelles se vió obligado a viajar a Tampa en 1896, escapando de las autoridades, que lo persiguirían por varios años por sus actividades políticas.

Una vez en Tampa, comenzó a escribir para la revista Patria, una publicación anti-colonialista, muy conocida en los Estados Unidos y la cual tenía la sede en Nueva York. Sus contribuciones a otras publicaciones como Cuba and America, que se encontraba bajo la supervisión de su amigo Raimundo Cabrera, continuarían de igual manera.

Primer bibliotecólogo

Dos años después, en 1898, la guerra cesaría, y no fue hasta ese entonces que Trelles regresaría a su suelo natal, donde una vez que arrivó, fue nombrado como el director de la recién inaugurada Biblioteca de Matanzas. Allí desempeñó la posición por casi un año, pero no sin antes establecer a la biblioteca de Matanzas como el centro de estudios e investigaciones quizás más importante de la Isla. Cuando asumió su cargo, el catalogo de libros era aproximadamente de unos dos mil tomos. Cuando se marchó hacia la Habana, para así continuar su trabajo como historiador, el número de publicaciones en la institución incrementaría a más de trece mil volumenes.

Representante de Cuba en París

En 1900, Trelles fue electo como el organizador y director de la exposición de París, la cual era una exhibición que se llevaría a cabo en la ciudad europea. Trelles fue el principal presentador del certamen que representaría a Cuba. Y con el título de Azúcar y tabaco en la exposición de París, Trelles exitosamente no solo estableció el nombre de Matanzas, su tierra natal, como un verdadero centro de artes, sino el de toda la Isla.

Obra Magna de Trelles

Ese mismo año, ó en 1900, Trelles concentró todos sus esfuerzos en recopilar quizás la obra más voluminosa de toda Cuba, cuando comenzó a trabajar en un manuscrito que titularía después: Bibliografía Cubana, que sin lugar a dudas se reconocería no solo en Cuba, sino también en el extranjero, como una verdadera joya literaria.

Nunca antes una colección había sido tan extensiva como la obra de Trelles. La recopilación incluye más de treintitres mil fuentes y materiales de referencias, con documentos no antes publicados, y donde nueve mil autores, con sus respectivos aportes, estarían incluídos.

Trelles dedicó 16 años de su vida para recopilar la mencionada obra, y un año después, en 1918, añadiría nuevos materiales científicos de revisión a la anterior edición. Las áreas de estudios estarían comprendidas en geografía, matemática, literatura, e historia, entre tantas otras.En 1922 su posición como el bibliógrafo de Cuba estaba tan establecida, que otras publicaciones como el Hispanic American Review de los Estados Unidos, incluyó la introducción de un artículo que Trelles escribió sobre la Doctrina de Monroe, en el volumen 5 de la famosa publicación. Su valioso aporte, llevó a Trelles a ser reconocido como la autoridad en su género por James Alexander Robertson, editor del Hispanic American Review.

Bibliografía

  • Trelles, Carlos M (1922). Biblioteca histórica cubana. Imprenta de J. F. Oliver.

  • Trelles, Carlos M (1920). Biblioteca geográfica cubana:volume 1. Impr. de Juan F. Oliver. pp. 340.

  • Trelles, Carlos M (1928). Matanzas en la independencia de Cuba. Academia de la Historia de Cuba. pp. 193.

  • Trelles, Carlos M (1918). Biblioteca científica cubana: volume 1. Imprenta de J. F. Oliver.

  • Trelles, Carlos (1914). Los ciento cincuenta libros más notables que los cubanos han escrito. Imprenta “El Siglo XX”, de A. Miranda. pp. 61.

  • Trelles, Carlos M (1924). La instrucción primaria de Cuba comparada con la de algunos países de América, Asia, Africa y oceania: conferencia leída en el aula magna del Instituto de Matanzas el 28 de agosto de 1923. Imprenta “El Siglo XX”. pp. 60.

  • Trelles, Carlos Manuel (1930). El historiador Antonio José Valdés: trabajo de ingreso presentado a la Academia Nacional de Historia y Geografía de México. Impr. A. Estrada. pp. 18.

  • Trelles, Carlos M (1923). El progreso (1902 a 1905) y el retroceso (1906 a 1922) de la República de Cuba: conferencia leida en el aula magna del Instituto el 14 de abril de 1923. Imprenta de Tomás González. pp. 26.

  • Trelles, Carlos M (1916). Bibliografía cubana del siglo XIX: Volume 8. Imprenta de la viuda de Quiros Estrada.

  • Trelles, Carlos; Manuel Pérez Beato. Bibliografía cubana del siglo XIX: 1841-1855. Kraus reprint.

  • Trelles, Carlos M (1959). Bibliografía social cubana. Biblioteca Nacional José Martí. pp. 57.

  • Trelles, Carlos M (1938). Bibliografía de la Universidad de la Habana. Imprenta de Rambla, Bouza y cía. pp. 337.

  • Trelles, Carlos M (1922). Estudio de la bibliografía cubana sobre la Doctrina de Monroe. Imprenta “El Siglo XX”. pp. 234.

  • Trelles, Carlos M (1925). El sitio de la Habana y la dominación británica en Cuba: trabajo de ingreso en la Academia de la historia (jueves 3 de julio de 1919). Imprenta “El Siglo XX”. pp. 64.

  • Trelles, Carlos M (1908). Ensayo de bibliografia cubana de los siglos XVII y XVIII.: Suplemento. Impr. “El Escritorio”. pp. 76.

  • Trelles, Carlos M (1929). Ojeada histórica del Liceo de Matanzas (1859-1929). Casa Soles, imprenta. pp. 45.

  • Trelles, Carlos M (1932). Matanzas y su puerto desde 1508 hasta 1693: estudio histórico. Imprenta Estrada. pp. 29.

  • Trelles, Carlos M (1935). El descubrimiento de Cuba en 1414. pp. 10.

  • Trelles, Carlos M (1965). Bibliografía cubana de los siglos 17 y 18: 2. ed. publicada bajo los auspicios de la República de Cuba. Impr. del Ejército. pp. 463.

  • Trelles, Carlos M (1934). El adelantado Diego Velázquez. Impr. P. Férnandez. pp. 21.

  • Trelles, Carlos M (1927). Bibliografía de autores de la raza de color de Cuba. pp. 49.

  • Trelles, Carlos M (1919). Ciencias médicas: ingeniería. Volume 2 of Biblioteca científica cubana. Imprenta de Juan F. Oliver. pp. 503.

  • Trelles, Carlos M (1918). Matemáticas: astronomía ; ciencias militares ; ciencias físicas ; ciencias naturales ; biología ; antropología ; agricultura. Impr. de Juan F. Oliver. pp. 471.

  • Trelles, Carlos Manuel (1901). Memoria sobre el azúcar y el tabaco en la exposición universal de París, de 1900: presentada al comisionado de Cuba, señor Gonzalo de Quesada. El Fígaro. pp. 37.

  • Trelles, Carlos Manuel (1926). Contribución de los médicos cubanos a los progresos de la medicina: (ojeada a la literatura médica cubana). Dorrbecker. pp. 276.

  • Trelles, Carlos M (1935). El descubrimiento de Cuba en 1414.

  • Trelles, Carlos M (1907). Índices de la bibliografía médico-farmacéutica cubana. Imprenta Avisador Comercial. pp. 31.

  • Trelles, Carlos M (1907). Ensayo de bibliografía cubana de los siglos XVII y XVIII: seguido de unos apuntes para la bibliografía dominicana y portorriqueña. Impr. “El Escritorio”. pp. 228.

  • Bibliografía cubana del siglo XX. Imprenta de Quirós y Estrada. 1911.

  • Trelles, Carlos M (1902). Bibliografía de la segunda guerra de independencia cubana y de la hispano-yankee. pp. 49.

Fuentes de consulta:

1 Martínez-Fernández. (2003). Encyclopedia of Cuba: people, history, culture. Volume 1. p. 370

2 Robertson, James Alexander. (1922). The Hispanic American historical review. Williams & Wilkins. p. 107.